
Desesperadamente busqué entre tus manos el placer,
arrebaté tus besos como maniatica sin corazón,
y con el alma entre los dedos gemí desesperación.
Escudriñe tu espalda adicta al dolor,
cruzé mis manos fanática sin razón,
y deje que tu cuerpo con sutileza,
me ahogara sin pura repiración.
Bailamos juntos al compás,
con música no muy particular,
mi mente simpática, no dejo de gritar,
tus suspiros isleños no me dejaban hablar.
Terminó la pieza,había que descansar,
mas nuestros cuerpos, ya no daban más.
la sudoración era execiba, y tu loca incoherencia,
se juntaba con mi inexplicable manía (...)